Publicado el 29 January 2013 - 02:34 AM
l ajo (Allium sativum) como muchas otras plantas tienen sistemas naturales de defensa contra insectos y hongos. El ajo produce enzim?ticamente una sustancia denominada alicina. La alicina fue descubierta en 1944 por Cavallito, quien noto por primera vez su actividad antimicrobial. posteriormente se descubrieron su capacidades antif?ngicas.
Sin embargo, debido a su inestabilidad, inhabilidad de ser absorbida y a su caracter?stico olor a? no se desarrolla una droga a base de este producto. No obstante, el ajo ha recibido una gran cantidad de atenci? en el acuarismo en los ?ltimos a?os, debido a su eficacia o falta de esta en el tratamiento de enfermedades parasitarias, especialmente el ich marino o puntos blancos, cuyo pat?geno es Cryptocaryon irritans.
La alicina se produce por una reacci? enzim?tica cuando el ajo se tritura o se rasga; cuando la enzima alinasa, que se almacena en un compartimiento aislado dentro del mismo ajo, se combina con el compuesto prote?nico llamado aliin produce la alicina. La alicina es una agente antibacteriano de amplio espectro. Tambi? se han observado propiedades antif?ngicas y antiprotozoos.
El ajo posee m?s de 100 compuestos activos de valor farmac?utico, entre estos destaca el compuesto llamado Ciste?na S-alyl, el cual se empieza a estudiar.
A? no se establece el valor real de los tratamientos con ajo en peces enfermos, debido a que no hay un registro de la gravedad de la enfermedad, la cantidad de ajo administrada, tiempo de administraci?, etc.
En una infestaci? protozoarios par?sitos similar al Ich, hay generalmente dos amenazas importantes a la fisiolog?a del pez hospedero:
Da?o al tejido provocado por los par?sitos.
Infecciones secundarias en las lesiones.
Es obvio, que la administraci? de un antibi?tico de amplio espectro (propiedad que posee la alicina), posiblemente eviten cualquier infecci? secundaria. Y por otra parte, experimentalmente se ha comprobado, que la alicina suprime la eficacia de las enzimas segregadas por Entamoeba histolytica (protozoario) para digerir el tejido hospedero. De manera que lo anterior se puede extrapolar el efecto del ajo en las infecciones parasitarias de Cryptocaryon irritans.
La capacidad ya mencionada de la alicina de impregnar el tejido y la mucosidad le permite colocar su firma qu?mica al tejido del pez enfermo. El potencial de enmascarar las se?ales qu?micas que permiten el reconocimiento del tejido hospedero por parte del par?sito; podr?an provocar que el par?sito, de cierta manera confundido, suprima su proliferaci? e infecci? de los tejidos del pez.
De manera que los tratamientos con ajo (Allium sativum) posiblemente:
- Evitan las infecciones secundarias. - Neutralizan los productos qu?micos usados por el par?sito para destruir el tejido del hospedero. - Enmascaran el tejido del hospedero, haci?ndolo dif?cil para que el par?sito lo reconozca. - Da?an al par?sito.
Sin embargo, a? no se comprueba experimentalmente como se llevan a cabo los procesos anteriores en los peces.
Por estudios realizados en humanos se sabe que existen dos problemas con la alimentaci? con ajo. Primero, es que un ambiente ?cido como el de la cavidad g?strica (pH=3 o menor) puede neutralizar la alinasa. Sin esta enzima, no se puede formar alicina en el est?mago, sin importar cuanto aliin pudo ser injerido. En segundo lugar, a? suponiendo que alguna cantidad de alicina pasara hacia la circulaci? sangu?nea, los estudios demuestran que la alicina cambia en otros compuestos en un periodo de 5 minutos y en el proceso oxida las c?lulas sangu?neas, causando que no puedan transportar ox?geno.
De hecho, mucha literatura se?ala el uso t?pico como el tipo administraci? eficaz, y oral como obsoleta. El por que existen resultados positivos en el tratamiento con ajo podr?a deberse a que la masticaci? de los peces no es exhaustiva, por lo que un pur? fino del ajo llega al est?mago, y los ?cidos del est?mago no pueden neutralizar toda la enzima antes de que se sintetice alguna alicina. El ajo es en ese punto eficaz contra, por lo menos, par? sitos gastrointestinales. Sin embargo, la cantidad de ajo suministrada al pez en el alimento tendr?a que ser enorme como para que se produjera suficiente alicina, que pasara a la sangre y no fuera absorbida por el h?gado, y as? pudiera llegar al tejido afectado por los par?sitos.
Se ha sugerido que la formaci? de alicina comienza antes de la digesti? del ajo, y que la alicina reci? formada se pasa r?pidamente a trav?s del tracto digestivo del pez, llegando hasta la epidermis y mucosidad externa; sin que la alicina viaje por el sistema circulatorio, esto explicar?a que no se neutralice.
Experimentos in vitro hechos con tejidos humanos, ratas y otros mam?feros, han obtenido la concentración de alicina necesaria para reducir la infección por protozoarios. Estas concentraciones son: 5.5 microgramos/ml para acabar con Trypanosoma spp., 14 microgramos/ml para Giardia lambia y 59 microgramos/ml para Entamoeba histolytica. Sin embargo, estos datos son poco prácticos para los acuaristas y los especialistas aún no estableces la dosis exacta por gramos de pez hospedero.
Aunque aún no existen estudios definitivos de si la alicina o alg? otro compuesto del ajo o todos los compuestos presentes en el ajo tienen propiedades desparasitantes, ni de como son absorbidas por el organismo enfermo (pez) en la mayoría de las experiencias se observa que los extractos de ajo comerciales o hechos en casa tienen al menos un valor coadyuvante en el tratamiento contra Cryptocaryon irritans.
Al parecer suministrar ajo en el alimento, si bien aún no se comprueba su utilidad, tampoco no hace ning? da?o, por lo que recomendamos utilizar como un complemento al tratamiento de hiposalinidad, medicamentos, eliminar el factor de estrés, etc.